¿Quién no ha sucumbido alguna vez ante un buen plato de pasta? En Marymont, nuestro obrador de pasta artesanal italiana, sabemos que detrás de cada tagliatella, raviolo o lasaña, hay siglos de historias, leyendas y, sobre todo, mucha pasión. Hoy te invitamos a hacer un viaje en el tiempo para descubrir cómo la pasta conquistó Italia… ¡y el mundo!

¿China, Marco Polo o los etruscos?
Seguro que alguna vez has escuchado eso de que Marco Polo trajo la pasta de China en el siglo XIII. Pues bien, sentimos romper el mito: la realidad es mucho más sabrosa y auténtica. Aunque en China ya se preparaban fideos desde hace milenios, en Italia la pasta tiene raíces propias y profundas. Los primeros indicios se remontan a los etruscos, allá por el siglo IV a.C., quienes ya hacían una masa con harina de cereales y agua, la cocían y la disfrutaban en familia.
De la Roma clásica a la Edad Media: la pasta se reinventa
En la antigua Roma, la pasta ya era un manjar. Se hablaba del “laganum”, una especie de lasaña primitiva hecha de finas capas de masa, cocidas y servidas con salsas. Incluso Cicerón, el famoso orador romano, confesó en sus escritos su pasión por estos platos. Por si fuera poco, los romanos ya estaban tan obsesionados con la pasta que inventaron utensilios y hasta rudimentarias máquinas para darle forma.
Durante la Edad Media, especialmente en el sur de Italia, la pasta seca se volvió la estrella. ¿La razón? Era fácil de conservar y transportar, perfecta para viajeros y comerciantes. Aquí los árabes también pusieron su granito de arena, introduciendo técnicas de secado que permitieron que la pasta se convirtiera en el alimento viajero por excelencia.

Nombres, formas y mucha creatividad
A lo largo de los siglos, la pasta fue cambiando de nombre y de forma. En el 1400 se llamaba “lasagna” y quienes la fabricaban eran los “lasagnare”. Más adelante surgieron los “fidelli” (hilos de pasta) y los “vermicelli” (literalmente, “pequeños gusanos”), nombres que aún nos suenan hoy en día. La creatividad italiana no tiene límites: cada región, cada pueblo, ha inventado su propia versión, dando lugar a la infinidad de formatos que disfrutamos ahora.

La pasta hoy: tradición y vanguardia en cada plato
Hoy la pasta no solo es el alma de la cocina italiana, sino que ha conquistado todos los rincones del planeta. Desde la clásica salsa de tomate hasta creaciones gourmet, la pasta es sinónimo de compartir, de celebrar y de disfrutar la vida a bocados.
En Marymont, seguimos esa tradición milenaria elaborando pasta fresca con ingredientes de calidad y mucho amor. Porque la historia de la pasta es, en el fondo, la historia de las familias, de las mesas llenas de risas y de la magia de transformar algo tan sencillo como harina y agua en pura felicidad.
¡Ven a descubrirla con nosotros y sigue escribiendo, cucharada a cucharada, tu propia historia de pasta!

Si quieres disfrutar de nuestras pastas frescas puedes recogerlas en el local o podemos hacerte las llegar con nuestro servicio de entrega a domicilio.

